lunes, 21 de noviembre de 2016

Poemerolico

Por Andrés Cisneros de la Cruz

Como pueden ver soy como usted
y no tengo más arma que las palabras
todo el fuego de mis cañones quedó incrustado
en la rabia de cada día

No hay trampa
acérquese a escuchar
esta receta para romper el embrujo de la pobreza
el letargo del temor
la miseria de lo que nosotros
obstinados queremos ver como Imposible

                   Convencidos caminamos
serenos ante un sol ―que ya tiene dueño
aceptamos la realidad
esa que No nos pertenece
la tomamos
decimos
“quizá en algunos años
lo logre, sea yo
el nuevo carcelero
el señor gerente
del palacio, dueño
de la tienda y sus mascotas”
pero desciendes del tren
manchado con el sudor del prójimo
amodorrado de sueños líquidos
           
            : Haz la paz
 el amor
recomiendan para combatir el estrés
                            yoga   (profilaxis del alma)
: haz nudos tu ser
date masaje en los pies
consiéntete
te lo mereces
trabajas todo el día
         haz la paz : te dicen
esa es la consigna
no dejes que nada te agobie
tú estás en tu centro
concéntrate
déjate llevar al núcleo de los pensamientos
que te arrastren a otra superficie
imagina (como dice la canción)
que hay un mundo mejor
en el que tienes coche (bonito, del color que más te gusta)
            casa (quizá no la mansión, pero lo importante es
que en algún momento termines de pagarla)
un dinerito guardado
y dos que tres pesos para ir al cine
              y comer esquites, porque aquí
todos crecimos con la sensación de ser pobres
                                                   (hospitalarios y buenas personas, limpios ante todo)
            guardándonos del lujo de las frituras en la calle
                                 absteniéndonos de comprar más que lo (estrictamente) necesario
y esa es la ley
y se debe de acatar
a fin de cuentas la institución de nuestras ideas
así lo ha formulado
para no salir perdiendo
                 ¿perdiendo qué?
ya no lo recordamos
tampoco importa
      nadie quiere perder
¿o usted sí?
¿apostaría ahora mismo su vida
por una vida nueva?

              ¿No?
pero ni siquiera ha visto
esta otra vida
                de la que le hablo

   Ve a lo que me refiero
no se vaya señora
—fíjese, ahí está el detalle—
           enójese
pero no se vaya
                 
manotee, dígame el color de la ira
        salpíqueme con su odio
Pero es
una mentira
no hay paz
la paz sólo existe
en el útero de la guerra
y cuando nace
se vuelve
nueva confrontación
del mundo

¿No es cierto
que cuando usted sale en la mañana
el vecino ya dejó la basura en la calle
y los niños rayaron el coche —el mismo de sus sueños— ?
Señor, señora, niño, niña
¿no es verdad que hay veces
que quisieran arrancarle la cabeza a golpes
                   al ladrón que se esconde en los callejones
(o al señor presidente que para el caso es lo mismo)?

Haz la paz
es una frase mal empleada por los médicos del confort
             en todo caso hacer la paz
sería estar concibiendo todo el tiempo
         ¿y quién puede hacer eso?

¿Puede usted acaso resolver siempre todos sus problemas?

                             Somos un conflicto
                      un caos
                          un gran laberinto que nos lleva a otro laberinto
                                              cierto, somos caos
               pero no el caos en sí

Es como dejar caer los palillos chinos sobre la mesa
y luego escoger un orden para levantar cada unos de los palos
                            :  somos ese caos
                el caos de levantar todos los palillos
para luego volver a echarlos sobre la mesa

un conflicto que se renueva una y otra vez
―no hay paz―
en paz descansan los muertos

nosotros
ustedes
el niño de la bicicleta
el Juan y la señora de los tacos
              estamos vivos
y nos encanta rabiar
sacudir nuestros cuerpos al ritmo de la vida
                                   meternos bajo los aguaceros
                     enfermarnos
                             para estornudar la muerte
                      
No sé qué hacen ahí parados, escuchándome
mejor agarren sus cosas, dense la vuelta
y aléjense de aquí
                        regresen a sus vidas

porque la función está
por comenzar


Poemerolico

Por Andrés Cisneros de la Cruz

Como pueden ver soy como usted
y no tengo más arma que las palabras
todo el fuego de mis cañones quedó incrustado
en la rabia de cada día

No hay trampa
acérquese a escuchar
esta receta para romper el embrujo de la pobreza
el letargo del temor
la miseria de lo que nosotros
obstinados queremos ver como Imposible

                   Convencidos caminamos
serenos ante un sol ―que ya tiene dueño
aceptamos la realidad
esa que No nos pertenece
la tomamos
decimos
“quizá en algunos años
lo logre, sea yo
el nuevo carcelero
el señor gerente
del palacio, dueño
de la tienda y sus mascotas”
pero desciendes del tren
manchado con el sudor del prójimo
amodorrado de sueños líquidos
           
            : Haz la paz
 el amor
recomiendan para combatir el estrés
                            yoga   (profilaxis del alma)
: haz nudos tu ser
date masaje en los pies
consiéntete
te lo mereces
trabajas todo el día
         haz la paz : te dicen
esa es la consigna
no dejes que nada te agobie
tú estás en tu centro
concéntrate
déjate llevar al núcleo de los pensamientos
que te arrastren a otra superficie
imagina (como dice la canción)
que hay un mundo mejor
en el que tienes coche (bonito, del color que más te gusta)
            casa (quizá no la mansión, pero lo importante es
que en algún momento termines de pagarla)
un dinerito guardado
y dos que tres pesos para ir al cine
              y comer esquites, porque aquí
todos crecimos con la sensación de ser pobres
                                                   (hospitalarios y buenas personas, limpios ante todo)
            guardándonos del lujo de las frituras en la calle
                                 absteniéndonos de comprar más que lo (estrictamente) necesario
y esa es la ley
y se debe de acatar
a fin de cuentas la institución de nuestras ideas
así lo ha formulado
para no salir perdiendo
                 ¿perdiendo qué?
ya no lo recordamos
tampoco importa
      nadie quiere perder
¿o usted sí?
¿apostaría ahora mismo su vida
por una vida nueva?

              ¿No?
pero ni siquiera ha visto
esta otra vida
                de la que le hablo

   Ve a lo que me refiero
no se vaya señora
—fíjese, ahí está el detalle—
           enójese
pero no se vaya
                 
manotee, dígame el color de la ira
        salpíqueme con su odio
Pero es
una mentira
no hay paz
la paz sólo existe
en el útero de la guerra
y cuando nace
se vuelve
nueva confrontación
del mundo

¿No es cierto
que cuando usted sale en la mañana
el vecino ya dejó la basura en la calle
y los niños rayaron el coche —el mismo de sus sueños— ?
Señor, señora, niño, niña
¿no es verdad que hay veces
que quisieran arrancarle la cabeza a golpes
                   al ladrón que se esconde en los callejones
(o al señor presidente que para el caso es lo mismo)?

Haz la paz
es una frase mal empleada por los médicos del confort
             en todo caso hacer la paz
sería estar concibiendo todo el tiempo
         ¿y quién puede hacer eso?

¿Puede usted acaso resolver siempre todos sus problemas?

                             Somos un conflicto
                      un caos
                          un gran laberinto que nos lleva a otro laberinto
                                              cierto, somos caos
               pero no el caos en sí

Es como dejar caer los palillos chinos sobre la mesa
y luego escoger un orden para levantar cada unos de los palos
                            :  somos ese caos
                el caos de levantar todos los palillos
para luego volver a echarlos sobre la mesa

un conflicto que se renueva una y otra vez
―no hay paz―
en paz descansan los muertos

nosotros
ustedes
el niño de la bicicleta
el Juan y la señora de los tacos
              estamos vivos
y nos encanta rabiar
sacudir nuestros cuerpos al ritmo de la vida
                                   meternos bajo los aguaceros
                     enfermarnos
                             para estornudar la muerte
                      
No sé qué hacen ahí parados, escuchándome
mejor agarren sus cosas, dense la vuelta
y aléjense de aquí
                        regresen a sus vidas

porque la función está
por comenzar


jueves, 18 de junio de 2015

Las transgresiones de Blanco Móvil


El número 128 de la revista Blanco Móvil festeja treinta años de perseverancia, calidad y un sinfín de autores, que en su momento eran desconocidos y ahora son íconos de las letras nacionales, y ahora, aún corre el riesgo de seguir promoviendo autores nóveles. No por nada, Blanco Móvil se ha vuelto un emblema para el trabajo independiente, alternativo y profesional del México literario, con ojo internacional. En este gran aniversario, el riesgo no fue menor, al proponer el tema de Transgresiones indispensables, que a decir de los editores invitados, Adriana Tafoya y Andrés Cisneros de la Cruz, es “una reunión de literatos extravagantes, sí. También de algunos con ideas raras o exóticas. Estéticas que no se ajustan a expectativas o juicios fáciles. Autores que expondremos aquí como transgresores. Algunos con la claridad de serlo, otros con la naturalidad que implica su literatura como un acto transgresor per se”. 

Es importante mencionar que el editor y poeta, Eduardo Mosches, es una figura muy controvertida dentro del medio literario, puesto que su carácter franco, amistoso, y siempre propositivo, lo vuelven foco para la polémica, lo que siempre le ha dado una buena fama, de la mano de su proyecto. Es consabido su exquisito gusto y la exigencia que ejerce al momento de la obra poética. Así como su apertura a invitar a distintos curadores literarios a dirigir las selecciones de la revista, garantizando así que el blanco no deje de estar en movimiento. 

Adriana Tafoya hace hincapié “en la importancia de saber qué es lo que se trasgrede, y para qué: es crucial para que el poeta o el narrador pueda ejercer una estética. Transgredir por transgredir es similar a hacer por hacer. Por eso hemos convocado a poetas y narradores de diferentes generaciones, perspectivas, círculos, para que nos den una gama amplia del elemento transgresor, tan necesario en este país, así como en nuestras conciencias: sea con el humor, la sátira, la reflexión, la belleza, la crítica literaria o la académica”. 

Los poetas incluidos son Ángel Carlos Sánchez, Rocío García Rey, Esaú Corona, el chileno, ganador del Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora: Tomás Browne Cruz, María Elena Solórzano, Neri Tello, Gloria Gómez Guzmán, el premio Pablo Neruda: Víctor Hugo Díaz, Hugo Garduño, la nicaragüense Marta Leonor González, Hortensia Carrasco Santos, José Ángel Leyva, Ricardo Castillo, Silvia Tomasa Rivera y el maestro Enrique González Rojo Arthur; en narrativa Gerardo Amancio, José Manuel Ríos Guerra, Edgar Omar Avilés, Óscar Alarcón e Iliana Vargas, así como en ensayo Lazlo Moussong y María Stoopen, entre otros. 

Así mismo, en la introducción, Cisneros de la Cruz, escribe: “Porque transgredir no es gritar fuerte o con amargura, sino con precisión. Ser incisivo. Abrir donde hay que abrir para extraer lo que se busca extraer y lograr el trasplante; salvar un organismo, el cuerpo mismo del poeta, o del poema, y por ende de la poesía, de la literatura, y su radio expansivo. ¿Qué se puede transgredir cuando rotos tantos límites y acuerdos sociales los transgresores se han sumado a los cánones y leyes establecidas convirtiéndose en los conservadores del hoy?”. 

Por eso es muy probable que cuando el lector terminé de leer este nuevo número de Blanco Móvil, salga con algunas heridas; de las cuales, no cabe duda, “brotará una flor. Un fruto. O una nueva percepción de ser”.

domingo, 15 de febrero de 2015

Sikore presenta "Eufórica [partituras para la guerra]", de Andrés Cisneros de la Cruz, dentro de la FIL Minería 2015


Palacio de Minería 2015
Feria Internacional de Libro
Sikore Ediciones invita a la presentación de

Eufórica [partituras para la guerra]
de Andrés Cisneros de la Cruz.
La sexualidad como discurso social.

Con los comentarios de
Estephani Granda Lamadrid (editora de Sikore ediciones)
y Porfirio García Trejo.
Modera: Adriana Tafoya.

LUNES 23 DE FEBRERO
16:00 a 16:45 horas.
GALERÍA DE RECTORES

C U P O L I M I T A D O
(acceso con boleto de la FIL de Palacio de Minería)

Frágmento del prólogo realizado por Silvia Tomasa Rivera
sobre "Eufórica [partituras para la guerra]": "El desconcierto del mundo que nos rodea está inmerso en el chorro de versos que nacen del pensamiento asombroso de este poeta. Una voz libre es la plataforma de despegue, y digo voz como palabra escrita, la que transmuta imágenes al vuelo en sendas marcadas por la turbulencia. Atrás queda el ser atribulado, el hombre solo que ama y se pregunta en un refugio interno que el poeta convierte en campo de batalla; el miedo terrenal, la soledad armada tirando línea con versos que se infiltran en la realidad circundante. Todo va hacia adentro, encaminado a ese lugar incognito donde se gesta el poema. ¿Quién puede con eso? Sólo el poeta que transforma la duda en un sentimiento memorable. Los poemas tienen vida propia, quien los escribe crea conciencias y enemigos de la conciencia. Por eso el poeta se topa con piedras en el camino, pero Andrés Cisneros de la Cruz nació con el poder de transmutar los elementos y hacer de ellos aliados de energía".



Sikore [diseño.ediciones] nació en 2011. Hemos publicado poesía, cuento y ensayo. Nuestros títulos: "Antología del Encuentro Moebius, poetas nacidos en los 80"; "Critica para todos", de Roberto Absenti Solaris; "Backstage o de cómo andar tras bambalinas" de Sergio García Díaz y Daniel García Solís, además de "Cortina en el espacio", de Hugo López Coronel. Este año estrenamos dos títulos, "Eufórica [partituras para la guerra]" de Andrés Cisneros de la Cruz y "Parábolas del equilibrio" de Adriana Tafoya. En breve tendremos más noticias y novedades. Esperamos nos acompañen en esta travesía literaria.

martes, 14 de enero de 2014

Festejando los 100 años de Efraín Huerta!


En la mesa de comentarios
Eduardo Vázquez Martín, David Huerta, 
Miguel Ángel López y Bernal, Miguel Ángel Godínez,
Andrés Cisneros de la Cruz y Carlos López. 



jueves, 15 de noviembre de 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

martes, 14 de agosto de 2012

Boletín de prensa


Tomás Browne, Premio Latinoamericano
de Poesía Transgresora Verso Destierro 2012
A todos los medios de comunicación:
Les solicitamos apoyo en la difusión de esta noticia.

México, DF.- En la Ciudad de México, único en su clase, el I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro 2012, fue otorgado por unanimidad al poeta chileno Tomás Emilio Browne Cruz (Viña del Mar, Chile, 1982), con su obra Revelaciones de un Cuidador de Inicios.  
El novedoso premio, convocado por la Editorial Independiente Verso Destierro, que cumple diez años de promover la poesía emergente en México, es “una incitación a los poetas, para que tengan arrojo al momento de la escritura y sobre todo que se mantengan en la búsqueda de aquellos límites que aún no se hayan traspasado tanto en la escritura como en el pensamiento”, aseguró el ensayista y director del proyecto independiente mexicano, Adriano Rémura.
El jurado, compuesto por la poeta e investigadora de género Argentina Casanova; la poeta social, Gloria Gómez Guzmán; el gran poeta chiapaneco Roberto López Moreno; el poeta y editor, Andrés Cisneros de la Cruz, y para el voto de calidad, el recién homenajeado poeta y luchador social, Leopoldo Ayala, el cual aseguró que “entre los trabajos destacó por su calidad y alcance de transgresión en lo erótico, político, social y lingüístico, el libro Revelaciones de un Cuidador de Inicios, con el número de participación 165, y bajo el seudónimo de William Esperanza”.
Por otra parte el poeta emblemático del movimiento estudiantil del 68, Ayala, considero pertinente dar una mención de honor para el poeta mexicano Pedro Esaú Corona Manjarrez (Ciudad de México, 1984), “con su poemario Carne para pájaros, con el número de participación 131, bajo el seudónimo de Abel C. B”.
Elegido entre 167 trabajos provenientes de Cuba, Chile, Costa Rica, Perú, Venezuela, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Guatemala, Uruguay, Paraguay, Argentina y México, el libro de Tomás Browne a decir del jurado es “un instructivo para ver y hacer el mundo de manera diferente; su punto crítico de transformación radica en el símbolo solar/lunar hacia la figuración caótica de los elementos, con una carga filosófica que reflexiona sobre la posibilidades, tanto de personajes pasados, que dieron inicio a una perspectiva diferente, como al potencial personaje inaugural”.
La Editorial Verso Destierro como una iniciativa en México por la transparencia en los concursos literarios, publicó el dictamen de cada uno de los jurados, así como el procedimiento de selección que se llevó a cabo en www.versodestierro.com, “esto con la intensión de que los poetas tengan la confianza de que existe una crítica honesta con la cual pueden saber por dónde va su trabajo”, afirmó la poeta fundadora de este premio, Adriana Tafoya.
Entre los comentarios más polémicos, destaca el de la poeta tamaulipeca Gloria Gómez Guzmán, que apuntó: “Me entristece mucho constatar que la transgresión que alcanzan a vislumbrar nuestros escritores participantes, no se arrima mucho a lo que los tiempos demandan de ellos; habría preferido más rabia destructiva que una penosa revolcada a la gata en el mismo lodo de siempre”.
Por su parte, el poeta chiapaneco, Roberto López Moreno, en su dictamen escribió sobre la calidad del concurso lo siguiente: “Aunque los organizadores del premio me explicaron claramente que se premiarían los poemarios más arriesgados por su contenido y por su libertad y crítica a la realidad o los mejores logrados en ese margen, el genio de los participantes fue tal, que dentro de esos mismos lineamientos se abrían diferentes cauces que llevaban a los más diversos universos”.
Así mismo, cabe mencionar que la Editorial Verso Destierro en 2007 fundó otro certamen denominado Torneo de Poesía Adversario en el cuadrilátero (poeta versus poeta), ante lo cual Adriana Tafoya anunció que la convocatoria para este torneo estará publicándose a mediados de agosto: “En un principio era raro que la poesía fuera un deporte intelectual, pero podemos decir que México con esta iniciativa de Verso Destierro será el país que en su momento, en unos años tal vez, promueva que la poesía esté oficialmente dentro de los Juegos Olímpicos”, concluyó la editora.
Tomás Browne, ganador del I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora 2012, forma parte del Foro de Escritores de Chile, en donde fue publicado su libro Trazar con Voz, así como coeditor de Chancacazo Ediciones. En 2008 publicó Excursión a los Sucesos, poemas-relatos que aparecieron en Luciérnaga Ediciones. Actualmente radica en Australia, escribe Quipus, poemas visuales que aparecerán editados en la Comba Ediciones en España. También es traductor de e.e. cummings.

jueves, 10 de mayo de 2012

Lo que se cimbra por dentro en Andrés Cisneros de la Cruz





Por Arturo Alvar

Si con el primer libro Vitrinas de últimas cenas (Versodestierro) al ofrecer el cuerpo de las significaciones para la degustación antropofágica, empezó por violentar la realidad, mientras que en su tercer poemario Como la nieve que dejan los muertos (Versodestierro), ofrendó a su hija un paisaje de tumbas para los sordos de rencoroso corazón ―de las que extrajo con inteligencia “la oscura lámpara de la Vida”―, en este su cuarto poemario Ópera de la tempestad (Versodestierro), el poeta se lanza contra sí mismo para derrocar al héroe, que es la consigna con la que empieza a cantar hacia adentro, con los acordes de su propia circunstancia, donde se reconoce como un hombre:

“con el mismo gesto/ arrogante, impasible,/ resignado a cargar sobre los hombros/ su narciso enfermo”.

En este desdoblamiento crítico del mundo interior de un hombre en conflicto, Andrés me recuerda a Jaime Gil de Biedma y sus versos: “Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,/ y la más innoble/que es amarse a sí mismo!”. Sin embargo, más que un guerreo que se vence a sí mismo, el odio de Andrés Cardo sirve para que el mundo:


“disuelva su apariencia,/ y se rinda,/ para que guarde la espada/ y evite tanta inútil guerra/ que sólo engrandece al sueño”.

Ese sueño de grandeza de que no se confronta con la realidad, cuya miseria está hecha en mayor medida de buenas intenciones. La rebelión para el poeta consiste precisamente en el trabajo de nombrar al mundo para concebir una nueva mirada. Pero la mirada de Andrés transforma la rebelión personal en revelación colectiva y de esta forma:

“el mar lo retorna en su lengua/ ― al que fue hombre― con un verso, desnudo/ sobre las rocas, atravesando la luz,/ sin ropaje.”

De esta manera, como lectores podemos ser parte de la metamorfosis del poeta, en aquel niño “que mira a través de las cosas/, en cada uno de sus instantes y cada una de las palabras/ a Sidérea, viva en su mente,/ murmurando en una extraña fonética de aves, o dunas,/ un cántico”.

Hay, pues, en Cisneros de la Cruz un oficio como de un laudero de su propio cuerpo, quien crea para sí ―hereje―, una música donde corre y se afina la sangre del mundo, en un “canto tallado hacia adentro”, es decir, entregado a la poesía pero también a los cuestionamientos que hacen cimbrar la condición humana, en el ir y venir de todos los días.

¿Pero qué es lo que hace cimbrar a Andrés Cardo? Ya lo dije en parte: la entrega a la vida; el odio que se aviva porque quizá pueda “librarnos de este círculo incendiario”; el hambre que desgarra las entrañas y carcome la Esperanza; las aspiraciones del hombre común, que aunque vanas son las tribulaciones de nuestro tiempo. Así también se indigna ante el poder y se inconforma con el esclavo que acepta sumisamente la cárcel que nos sitúa entre el lucro y el látigo.



Ahí donde se erige una piedra de sol, Andrés Cardo ve a un “hombre araña” queriendo vislumbrar la cima del poder. En esto hay una simbología que critica tanto la solaridad del canon imperante como el tratamiento usual de los atributos femeninos frente a lo masculino. Pero también, Andrés nos increpa a hacer escarnio del absurdo y se vuelve entonces el merolico que pregunta al transeúnte: ¿apostaría su vida por una vida nueva?  Alguna vez alguien dijo, quizá en su único momento de lucidez, que Andrés cargaba una cruz muy grande. Pero Andrés, en todo caso, es el madero mismo. Con dos palabras levitando en su boca Sidérea y Arbora, sostiene la insurrección del los astros para con el sol, sabiendo de antemano que esa batalla no se puede librar sin establecer un vínculo entrañable con la propia Tierra.

Coincido con Armando González Torres cuando afirma que en Ópera de la tempestad, “hay un sentimiento latente de indignación social y solidaridad con los desvalidos” y que en ello estriba una de sus mayores virtudes, en cuanto a la emergencia de una poesía social lejos de la militancia política. Sin embargo, no creo que la crítica que se hace a la sociedad en este libro constituya una mera extravagancia, pues no se habla desde una élite ―sino desde la voz popular―, así tampoco un discurso amoroso, pues encuentro sólo un poema de  tono “lírico” que es el de Cántico para la boca de Adriana.

Hace un par de años leí una entrevista donde un joven editor afirmaba que publicar un poemario hoy en día constituye una “tarea en verdad heroica”, sobre todo haciendo referencia a las publicaciones de autor. Sin embargo, ese heroísmo no se ve ensalzado en el trabajo editorial que impulsa Andrés Cardo y Adriana Tafoya a través de Versodestierro, sino que más bien viene acompañado por una intensa y constante labor solidaria, que ha incluido a toda una comunidad de creadores emergentes, de tal forma que con la publicación de Ópera de la tempestad Andrés Cardo no va en solitario, sino que puedo afirmar que con este impulso se da madurez a toda una generación, sobre todo a los poetas nacidos en la década de los setentas.


Lo que carga encima Andrés no tiene un peso que no lo deje andar (aunque sabemos los libros son de los objetos más pesados). Al contrario, lleva consigo una parte importante de la poesía mexicana que nos hará caminar por este intrincado siglo. La levedad de Andrés para afrontar empresas de gran envergadura, es un peso que no cualquiera podría cargar en el ir y venir de estaciones del metro; en la complicidad con los obreros-impresores para calibrar las tintas; en el ir y venir de bares, calles y sombras; de dejar la fiesta para ir a trabajar, vendiendo libros de mano en mano, donde sin embargo:

“Ninguno de los tramos/ que he pisado en esta tierra, me pertenecen. /Yo sólo estoy de paso”.

Sólo así se explica la calidad poética de un hombre como Andrés Cardo, consciente cada vez más de las posibilidades del lenguaje, pero también de las posibilidades de transformación del mundo. A propósito de tempestades, Andrés no es un astro que se ha alzado sobre los otros para instaurar su propia luz, si no que su palabra se alza con las olas, junto con “la musculatura del agua” como alguna vez me dijo; es decir, junto con la marea que trae a otras voces. Que su música indignada entonces nos llegue y nos talle por dentro, esa es la consigna. Siquiera un momento de ira, incuslo para los indiferentes, diría nuestra imprescindible poeta Norma Bazúa.

Aquí no hay primavera sólo cruentos  retoños
un poeta que en su hoguera de latidos se revela
delirios de ira sobre un follaje de tramas y tonos
donde un trueno entre las sombras reverbera
poesía que se cimbra y que se siembra
en el caballo desbordado del oleaje
que atina en su llameante decisión
a lanzar contra sí todo el rencor del mundo.